Antecedentes y retos de sostenibilidad:
Con la plena implementación de la Directiva de la UE sobre plásticos de un solo uso (SUP), una destacada empresa polaca de embalaje se enfrentó a una transición estratégica desde los materiales tradicionales PET/PP hacia el PLA biodegradable (ácido poliláctico). Sin embargo, el PLA es notoriamente «caprichoso»: posee una ventana térmica de procesamiento extremadamente estrecha (típicamente solo de 15-20 °C) y propiedades reológicas que son hipersensibles a las fluctuaciones de temperatura. El exceso de calor provoca adherencia al molde; la temperatura insuficiente conduce a grietas frágiles.